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Aprovecha el tiempo


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Aprovecha el tiempo.

Siempre que hago una lectura, aprendo diariamente muchas cosas sobre el mundo de los espíritus, muchas veces, la gran mayoría de todas las lecciones, tienen que ver con el perdón, la sanación, el amor incondicional, entre otros.

Lo cierto es, que gracias a esas lecciones, he tenido la oportunidad de seguir creciendo, y ser cada día un mejor ser humano.

Hola, mi nombre es Bhagavan Vásquez y hoy quiero compartir con ustedes, la siguiente anécdota que me hizo reflexionar mucho.

Dentro de las tantas lecciones que aprendo diariamente, hace un par de semanas, tuve la oportunidad de toparme en consulta, con una historia que reforzó mis creencias sobre el perdón y el valorar a todos aquellos que te rodean.

Recuerdo que era mi último día, realizando lecturas privadas en la ciudad de Valencia. Diariamente recibo entre ocho (8) y doce (12) personas –algo que me deja completamente agotado- lo cierto es que, en una de las ultimas lecturas, entro una muchacha a la que llamaré Mariale (cambio los nombres para respetar la identidad de la persona). Mari había asistido a mis lecturas privadas con su hermana, le expliqué que como médium-psíquico que soy, siempre le pido a los espíritus que me entreguen sólo mensajes de sanación, ya que no me gustan los mensajes negativos, y también le expliqué que siempre le pido a los espíritus que solo se presenten aquellos que tienen que sanar algo con nosotros, o nosotros con ellos; no quien nosotros queramos.

Luego de ésta explicación, empecé a transmitir los mensajes de los seres queridos fallecidos de Mari, recuerdo que primero sentí a sus abuelos, sentí como se acercaban alegremente a saludar, su abuela paterna estaba muy contenta, era una mujer joven, de hermoso cabello y de piel clara; su abuelo paterno por su parte, lucia muy bien, un hombre serio de pocas palabras. Ambos felices de poder acercarse a saludar a su nieta (a pesar de que ésta nunca los conoció), eran espíritus jóvenes, la mujer tenía entre 28 y 33 años de edad, y el señor, me mostraba una edad de unos 36 años más o menos. Rápidamente, iba transmitiéndole a Mariale, todo lo que veía, escuchaba y sentía. Al siguiente acto, sentí la energía del cáncer, sentí como invadía mi cuerpo, y paralelamente sentí un ACV (accidente cerebro vascular), a lo que le pregunté a la joven, como relacionaba esas dos enfermedades con un hombre, a lo que ella respondió: “Ese es mi padre”.

Había quedado impactado, sentir como una persona había sufrido dos enfermedades simultáneamente, el hombre se hizo visible ante mí, y me hizo saber que estaba alegre de volver a hablar con su hija.

-Tú padre está aquí, y quiere que sepas que se siente feliz de volverte a ver, de volver a hablarte, dice que está orgulloso de ti; también me dice, que lo hicieron lo humanamente posible para que él estuviera vivo, porque no fue fácil para ustedes llevar sus enfermedades”- le dije a la joven.

La joven asintió con la cabeza y me dijo: -a mi padre primero le dio un ACV, por lo que pensamos que no duraría mucho tiempo con vida. Al parecer nos equivocamos-

-¿por qué?-pregunte.

-Mi padre, empezó a mejorar con el tiempo, superando muy bien su ACV, hasta que llego el cáncer. Eso si no lo pudo superar.

En ese instante, el padre de la joven se me acerca y me dice: “pregúntale sobre el accidente”.

-Tu padre me habla sobre un accidente. ¿Alguien ha tenido alguna vez, algún accidente donde pudiste haber muerto, pero no te pasó nada?

Si-respondió Mariale- Hace tiempo, tuve un accidente en carretera, iba con mi ex esposo, y casi morimos.

-“Dile que nunca se moleste con alguien por mucho tiempo, nunca sabrá cuando la volverá a verla”-me susurró el padre”-.

-Tú padre me susurra algo sobre no molestarte con alguien por mucho tiempo. ¿Tiene eso sentido para ti?

-Sí. Días antes del accidente, yo me encontraba en Margarita de vacaciones, había hablado con mi padre, y le prometí que le llevaría unos caramelos. Pero por cosas del destino, los caramelos que le llevaba se llenaron de hormigas, y tuve que botarlos. Cuando llegue a Valencia, le comenté a mi padre lo ocurrido, y éste no me creyó, pensó que se los estaba negando, y me quitó el habla. Yo me sentí muy mal, pero no podía hacer nada. Luego, volví a viajar y ocurrió el accidente.

Ya en el hospital, cuando mi padre me vio en aquel estado me dijo: “que tonto soy, pudiste haber muerto, y yo me hubiese quedado sin poder disculparme por molestarme por algo tan tonto. Realmente no debemos molestarnos con alguien por mucho tiempo. Nunca sabremos cuando volveremos a verla.”

En ese instante el padre de la joven se me acerca y me dice: -“dile que yo llegué a través de sus sueños, y que es de esa forma como nos podemos comunicar”.-

-Tú y tú padre hablan a través de sueños, me dice él.

-Que impresionante- expresa Mariale con cara de sorpresa. Y luego agrega:

– Después de la muerte de mi padre, siempre en mis oraciones le decía, dame solo una última oportunidad para volverte a ver, y volverte abrazar; y ciertamente, como tú lo has dicho, mi padre se me presentó en un sueño y pude volverlo a ver, por última vez.

Mariale guardo silencio mientras respiraba y luego agregó: -A veces, no aprovechamos a las personas cuando las tenemos cerca. Nunca les decimos cuanto las amamos, y solo caemos en cuenta de ésta acción, cuando ya la persona ha partido. Siempre amaré a mi padre, y estaré agradecida de todo lo que él me enseño.

-“Siempre cuidaremos de ellos, nada malo les ocurrirá, pero diles que no forcen la barrera. No todo el tiempo podemos evitar que las cosas ocurran; y por favor, dile que sea feliz, que eso es lo único que contará cuando le corresponda cruzar.”-dijo el padre de Mariale.

La joven echó a reír y dijo: -eso lo dice por mi hermano, a él le encanta forzar la barrera. Gracias papá por cuidarnos.

Debo confesarles, que a través de ésta historia, mis creencias sobre el perdón y el amor incondicional, se han acentuado más. Diariamente, la vida nos brinda la oportunidad de compartir al máximo con aquellos que amamos y apreciamos, más sin embargo, nunca aprovechamos ésta dicha, debido a los constantes vaivenes de nuestros EGOS. Entre peleas absurdas y luchas de poder, olvidamos que solo tenemos ésta vida, para compartir físicamente con éstos, y una vez que se van, ya solo podremos disfrutar de su presencia, de una forma espiritual.