Atrévete a ver más allá de lo que tus ojos pueden ver

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A lo largo de mi camino como un médium-psíquico que soy, son muchas las ocasiones, tanto en lecturas privadas como en lecturas públicas, que diferentes personas me preguntan ¿Si sus familiares fallecidos pueden escucharlos? y ¿cómo podemos hacer para comunicarnos con ellos?

Es por ésta razón que he decido responder a través de éste artículo.

Si algo he aprendido a través de mis comunicaciones con el más allá, es que los espíritus de nuestros seres queridos fallecidos, siempre están a nuestro alrededor.
Cuando morimos, todos cruzamos a la luz, y desde ahí tenemos la oportunidad de observar todo lo que hacen nuestros seres queridos en la tierra (respetando siempre los momentos de intimidad).

Como espíritus, al morir ya no estamos limitados a nuestro cuerpo físico, por lo que podemos movernos con total libertad a donde queramos, solo usando nuestro pensamiento.
Por ésta razón, no importa donde se encuentre un familiar físico, con tan solo pensar en éste, aparecemos a su lado inmediatamente.

Así mismo, del lado terrenal, nuestros pensamientos son energía, y éstos como ondas, se desplazan y se interconectan con otras ondas de pensamientos, generando que se cree una red psíquica, por la cual se movilizan millones de pensamientos cada segundo.
Nuestros seres queridos fallecidos, al no estar atados a las limitaciones físicas, pueden captar y escuchar cada uno de esos pensamientos, y con solo enfocarse en su ser querido físico, puede escuchar cada uno de los pensamientos que éste emana.

Si los pensamientos vibran en una frecuencia de amor y paz, la conexión mental será mas fuerte y fluida; permitiendo que éstos puedan acercarsenos e influenciarnos para que tomemos decisiones que nos conduzcan al éxito o a la protección.
Ahora bien, si nuestros pensamientos son de baja frecuencia fluctuando entre la depresión, la tristeza y la rabia, la conexión mental será mas débil e incluso hasta nula, evitando que nuestros seres queridos fallecidos se comuniquen con nosotros.

Es por ello que siempre le aconsejo a mis pacientes tanto en lecturas privadas como en eventos públicos, que debemos tener cuidado con los pensamientos que generamos, y más si estos están dirigidos o enfocados en un ser querido fallecido, ya que estos pueden escuchar todo lo que pensamos.

Así mismo, siempre les recomiendo que NO pidamos a nuestros seres queridos fallecidos, que hagan manifestaciones físicas, ya que para los espíritus es muy complicado, en cambio si deseamos comunicarnos con un ser querido, debemos primeramente aprender a meditar, ya que éste ejercicio nos incrementa nuestros niveles de percepción, y nos regula los niveles de ansiedad y elimina las expectativas.
Una vez aprendido a meditar, podemos hacer solicitud a nuestro seres queridos fallecidos, que si tienen algún mensaje trascendental para nosotros o algún miembro de la familia, pueden entregarlo a través de los sueños.
Tal vez al principio no sea fácil de entender el sueño, pero a la medida que vayamos avanzando en la meditación, nuestros sentidos psíquicos se ampliarán y podremos captar con más precisión el mundo de los espíritus y sus llamadas desde el cielo.

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Aprovecha el tiempo


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Aprovecha el tiempo.

Siempre que hago una lectura, aprendo diariamente muchas cosas sobre el mundo de los espíritus, muchas veces, la gran mayoría de todas las lecciones, tienen que ver con el perdón, la sanación, el amor incondicional, entre otros.

Lo cierto es, que gracias a esas lecciones, he tenido la oportunidad de seguir creciendo, y ser cada día un mejor ser humano.

Hola, mi nombre es Bhagavan Vásquez y hoy quiero compartir con ustedes, la siguiente anécdota que me hizo reflexionar mucho.

Dentro de las tantas lecciones que aprendo diariamente, hace un par de semanas, tuve la oportunidad de toparme en consulta, con una historia que reforzó mis creencias sobre el perdón y el valorar a todos aquellos que te rodean.

Recuerdo que era mi último día, realizando lecturas privadas en la ciudad de Valencia. Diariamente recibo entre ocho (8) y doce (12) personas –algo que me deja completamente agotado- lo cierto es que, en una de las ultimas lecturas, entro una muchacha a la que llamaré Mariale (cambio los nombres para respetar la identidad de la persona). Mari había asistido a mis lecturas privadas con su hermana, le expliqué que como médium-psíquico que soy, siempre le pido a los espíritus que me entreguen sólo mensajes de sanación, ya que no me gustan los mensajes negativos, y también le expliqué que siempre le pido a los espíritus que solo se presenten aquellos que tienen que sanar algo con nosotros, o nosotros con ellos; no quien nosotros queramos.

Luego de ésta explicación, empecé a transmitir los mensajes de los seres queridos fallecidos de Mari, recuerdo que primero sentí a sus abuelos, sentí como se acercaban alegremente a saludar, su abuela paterna estaba muy contenta, era una mujer joven, de hermoso cabello y de piel clara; su abuelo paterno por su parte, lucia muy bien, un hombre serio de pocas palabras. Ambos felices de poder acercarse a saludar a su nieta (a pesar de que ésta nunca los conoció), eran espíritus jóvenes, la mujer tenía entre 28 y 33 años de edad, y el señor, me mostraba una edad de unos 36 años más o menos. Rápidamente, iba transmitiéndole a Mariale, todo lo que veía, escuchaba y sentía. Al siguiente acto, sentí la energía del cáncer, sentí como invadía mi cuerpo, y paralelamente sentí un ACV (accidente cerebro vascular), a lo que le pregunté a la joven, como relacionaba esas dos enfermedades con un hombre, a lo que ella respondió: “Ese es mi padre”.

Había quedado impactado, sentir como una persona había sufrido dos enfermedades simultáneamente, el hombre se hizo visible ante mí, y me hizo saber que estaba alegre de volver a hablar con su hija.

-Tú padre está aquí, y quiere que sepas que se siente feliz de volverte a ver, de volver a hablarte, dice que está orgulloso de ti; también me dice, que lo hicieron lo humanamente posible para que él estuviera vivo, porque no fue fácil para ustedes llevar sus enfermedades”- le dije a la joven.

La joven asintió con la cabeza y me dijo: -a mi padre primero le dio un ACV, por lo que pensamos que no duraría mucho tiempo con vida. Al parecer nos equivocamos-

-¿por qué?-pregunte.

-Mi padre, empezó a mejorar con el tiempo, superando muy bien su ACV, hasta que llego el cáncer. Eso si no lo pudo superar.

En ese instante, el padre de la joven se me acerca y me dice: “pregúntale sobre el accidente”.

-Tu padre me habla sobre un accidente. ¿Alguien ha tenido alguna vez, algún accidente donde pudiste haber muerto, pero no te pasó nada?

Si-respondió Mariale- Hace tiempo, tuve un accidente en carretera, iba con mi ex esposo, y casi morimos.

-“Dile que nunca se moleste con alguien por mucho tiempo, nunca sabrá cuando la volverá a verla”-me susurró el padre”-.

-Tú padre me susurra algo sobre no molestarte con alguien por mucho tiempo. ¿Tiene eso sentido para ti?

-Sí. Días antes del accidente, yo me encontraba en Margarita de vacaciones, había hablado con mi padre, y le prometí que le llevaría unos caramelos. Pero por cosas del destino, los caramelos que le llevaba se llenaron de hormigas, y tuve que botarlos. Cuando llegue a Valencia, le comenté a mi padre lo ocurrido, y éste no me creyó, pensó que se los estaba negando, y me quitó el habla. Yo me sentí muy mal, pero no podía hacer nada. Luego, volví a viajar y ocurrió el accidente.

Ya en el hospital, cuando mi padre me vio en aquel estado me dijo: “que tonto soy, pudiste haber muerto, y yo me hubiese quedado sin poder disculparme por molestarme por algo tan tonto. Realmente no debemos molestarnos con alguien por mucho tiempo. Nunca sabremos cuando volveremos a verla.”

En ese instante el padre de la joven se me acerca y me dice: -“dile que yo llegué a través de sus sueños, y que es de esa forma como nos podemos comunicar”.-

-Tú y tú padre hablan a través de sueños, me dice él.

-Que impresionante- expresa Mariale con cara de sorpresa. Y luego agrega:

– Después de la muerte de mi padre, siempre en mis oraciones le decía, dame solo una última oportunidad para volverte a ver, y volverte abrazar; y ciertamente, como tú lo has dicho, mi padre se me presentó en un sueño y pude volverlo a ver, por última vez.

Mariale guardo silencio mientras respiraba y luego agregó: -A veces, no aprovechamos a las personas cuando las tenemos cerca. Nunca les decimos cuanto las amamos, y solo caemos en cuenta de ésta acción, cuando ya la persona ha partido. Siempre amaré a mi padre, y estaré agradecida de todo lo que él me enseño.

-“Siempre cuidaremos de ellos, nada malo les ocurrirá, pero diles que no forcen la barrera. No todo el tiempo podemos evitar que las cosas ocurran; y por favor, dile que sea feliz, que eso es lo único que contará cuando le corresponda cruzar.”-dijo el padre de Mariale.

La joven echó a reír y dijo: -eso lo dice por mi hermano, a él le encanta forzar la barrera. Gracias papá por cuidarnos.

Debo confesarles, que a través de ésta historia, mis creencias sobre el perdón y el amor incondicional, se han acentuado más. Diariamente, la vida nos brinda la oportunidad de compartir al máximo con aquellos que amamos y apreciamos, más sin embargo, nunca aprovechamos ésta dicha, debido a los constantes vaivenes de nuestros EGOS. Entre peleas absurdas y luchas de poder, olvidamos que solo tenemos ésta vida, para compartir físicamente con éstos, y una vez que se van, ya solo podremos disfrutar de su presencia, de una forma espiritual.

Creencias y consciencias en el más allá


Creencias y consciencias en el más allá

 

 

Creencias y consciencias en el más allá.

Si bien es cierto, tengo ya un largo tiempo desde que me hice consciente de mi don, y dedicándome a desarrollar mi mediumnidad. Sin embargo, a pesar del tiempo que llevo haciendo lo que hago, aún todos los días aprendo nuevas informaciones del mundo de los espíritus. El constante aprender me ha dado la oportunidad de transmitirle a todas las personas que vienen a mis eventos, la información que los espíritus me transmiten. Dentro de los conocimientos que he adquirido a lo largo de mi camino como un médium-psíquico que soy, uno que me ha llamado la atención, es lo que ocurre con nuestra consciencia física cuando cruzamos al más allá.

Muchas personas me han preguntado ¿qué es lo que vemos cuando cruzamos al más allá?, a lo que siempre les respondo: -realmente no lo sé, nunca he estado en el más allá, pero lo que si se, es que los espíritus me describen dicho espacio, como un lugar de mucha luz y mucha paz; y lo que vemos del otro lado, dependerá en gran parte de aquellas cosas en las que creamos.-

Definitivamente, esto último es lo que deja pensando a las personas siempre, ¿lo que vemos en el más allá depende de nuestras creencias?, pues así es, cuando dejamos atrás este plano físico, lo que vemos del otro lado es proporcional a nuestras creencias e iremos al espacio, que esté acorde a ellas. En otras palabras, si somos creyentes de algo en específico –por ejemplo los religiosos- veremos lo que nuestras creencias nos permitan ver. Existe un cielo –por llamarlo de un modo más coloquial- para cada tipo de creencias, de este modo se mantiene la armonía y el equilibro en el más allá; los católicos ven a cristo, los budistas a buda, los musulmanes ven a Allah, y los amantes de Michael Jackson ven a Michael Jackson, etc, etc, etc.

Así mismo, al dejar el plano físico también nos acompañan nuestra consciencia, y como pensamos o actuamos acá en la tierra, del otro lado también lo haremos. Es decir, si en vida fuimos médicos, nuestro nivel de consciencia nos mostrará un cielo acorde a nuestra mente científica. Imaginemos a Einstein en un cielo rodeado de otras almas que piensan igual que él; incluso aquellos que no obraron de manera positiva también tienen un espacio donde están con almas que tienen sus mismas creencias y consciencias, es decir, un alma como la de Hitler está en un espacio donde convive con otras almas que también están en su misma frecuencia vibratoria, ya que sería muy complicado para el alma de dicho personaje, mantenerse en una vibración más elevada como la del amor y la paz, debido a que su consciencia no se lo permitiría.

Recuerdo que en julio del 2015 leí a Yesenia, una joven de unos 35 años de edad, la cual había perdido a su madre dos años antes. Recuerdo que la lectura fue en su casa, la cual vivía en Prados del Este, en Caracas.

Al llegar a casa de Yesenia, sentía una necesidad inmensa de sentarme a orar, no sabía porque pero era lo que sentía para aquel momento. Era una casa de dos plantas, con un jardín delantero muy bonito, recuerdo que tenía un juego de mesa de metal el cual estaba en medio del jardín delantero. La joven me recibió amablemente con mucha alegría, y me hizo pasar; su casa por dentro era muy moderna, dando el aspecto de que había sido decorada por un diseñador de modas, todo estaba completamente a tono con todo.

-Bienvenido a mi humilde hogar. Dijo Yesenia.- No sabes cuánto había deseado que vinieras a mi casa.

-Muchas gracias! Respondí. El placer es mío, tienes una casa muy bonita. ¿La decoraste tú?

-No! (dijo entre risas), le he pedido a una amiga que es modista, que me ayudará a decorarla.

-Ya veo, pues dile de mi parte, que la felicito. Realmente le quedo excelente.

Seguidamente, Yesenia me hizo pasar al comedor donde tendríamos la lectura. Aunque ustedes no lo crean, seguía sintiendo ganas de rezar, no sabía porque, pero sentía que debía hacerlo. Breve y rápidamente le explique cómo sería la comunicación y las únicas dos normas que les tengo a los espíritus, número uno: solo acepto mensajes de sanación, si no tienen nada bueno que decirme prefiero que no me lo digan, y numero dos: solo pueden presentar quienes tenga que sanar con nosotros o nosotros con ellos, no quien nosotros queramos. La joven asintió, e inmediatamente empecé a leerla.

Inmediatamente sentí una energía maternal, un fuerte aroma a rosas y luego sentí un fuerte dolor en mi cabeza. Le pregunté: -¿reconoces lo que te estoy diciendo?, a lo que ella me respondió asintiendo con la cabeza y rostro de sorpresa, y muy levemente me dijo:

-mi madre murió de un ACV hace tres años y sus flores favoritas eran las rosas.

-Pues quiero que sepas que tu madre está con nosotros y quieres que sepas que está bien. Le dije.

Seguidamente, volví a sentir un fuerte deseo de sentarme a rezar, por lo que tuve que cerrar los ojos, al hacerlo vi en mi mente un pequeño banquilla de oración, pero lo más extraño era que no estaba colocado exactamente en una iglesia, sino en un lugar que parecía una sala de estar. Abrí mis ojos y le dije a Yesenia lo que acaba de ver, de un segundo a otro, el rostro de la joven cambió por completo y pronuncio:

-no me jodas!

Créanme que en mis años de médium, nunca había escuchado a alguien que exclamara algo así.

-No me jodas! Seguía repitiendo Yesenia. -No puedo creerlo, necesito mostrarte algo! y al acto seguido, se levantó de la mesa y me hizo seguirla al salón de estar. Al entrar a aquel cuarto quede completamente petrificado, en una de las paredes había un cuadro de Jesús de la misericordia y a los pies del cuadro había un banquillo de oración.

-Mi madre siempre fue una mujer muy católica, y en sus últimos días ya no podía ir a la iglesia, por lo que siempre se arrodillaba frente al cuadro a orar.

-Pues realmente, no me jodan! Respondí. Esta es la cosa más impresionante que he visto en mi vida. (solté una carcajada)

-Tu madre desde que llegue, me ha hecho sentir que debo rezar. Le dije.

-Definitivamente es algo que ella te hubiese pedido en vida, como te dije, ella era muy católica. Es sorprendente que aún siga siendo tan religiosa como en vida. Replico Yesenia.

A través de esta anécdota, trato de mostrarles que nuestras creencias y estados de consciencia nos acompañan aún después de la muerte. Como siempre les comento, todo lo que les transmito a través de lo que escribo, es basado en aquellas cosas que los espíritus me entregan, recomendándoles siempre que no lo tomen como una verdad absoluta, sino como información educativa, que les aporta a su crecimiento espiritual.

En este mismo sentido, los invito a que hagan una introspección y revisen todo aquello en lo que creen, para que puedan identificar cuales aspectos, actitudes y creencias desean que los acompañe, en la otra vida.

Los sueños


Los sueños

 

Los Sueños

Durante muchos de mis eventos, siempre surge una particular pregunta y es ¿en un nivel espiritual, qué son los sueños?, a lo que respondo: -los sueños son la puerta del alma, por el cual, nuestro espíritu puede acceder a informaciones celestiales o archivos akashicos, que le permiten adquirir conocimientos, que le ayudan a seguir evolucionando.

Cuando dormimos, nuestro físico se relaja a tal punto, que produce que nuestro cerebro, se sintonice en una frecuencia llamada ALFA; en dicha frecuencia, el espíritu puede comunicarse con el plano espiritual, y de esta manera obtener herramientas que le permitan avanzar en el plano físico. La mayoría de las herramientas, son informaciones sobre acontecimientos o pruebas que tendrá que experimentar el espíritu más adelante, así como también puede visitar otros planos y dimensiones, donde puede ayudar de manera energética. Suele ocurrir que nos vamos a dormir, y al día siguiente nos levantamos y nos sentimos más cansados e incluso adoloridos, como si hubiésemos trotado toda la noche. Esto es debido a que durante el sueño, el espíritu se traslada a otros espacios espirituales, donde posiblemente ha tenido que utilizar sus facultades espirituales, para guiar a otros espíritus.

Muchas veces el espíritu a través de los sueños, se mueve entre las líneas del tiempo y logra conocer lugares y personas que más adelante, en el plano físico volverá a ver. Esta es la razón por la que se producen los llamados Deja Vú “o” llamados también, choques de tiempo. Por otra parte, cuando éste debe prever o modificar algún acontecimiento que fuera a ocurrir, nuestro espíritu nos presenta dicha información por medio de los llamados sueños premonitorios. Dichos sueños son aquellos en los que vemos personas, lugares o acontecimientos, que luego en físico experimentamos. Por ejemplo, a veces soñamos con alguien que teníamos tiempo sin ver o saber de su existencia, y luego al día siguiente o a los pocos días, sabemos algo de esa persona o incluso, nos encontramos con esa persona.

También a través de los sueños, nuestro espíritu puede mostrarnos aquellos miedos que permanecen ocultos, con el fin de que de manera consciente los transformemos. Ocurre que algunas personas sueñan, que son acecinadas o perseguidas, esto no es una premonición, es simplemente la forma del espíritu de decirnos que, tenemos miedo a morir, y por lo tanto, debemos trabajar en función de modificarlo, hasta finalmente sanarlo.

Los sueños son la mejor herramienta que posee el espíritu, para poder comunicarse con niveles energéticos superiores, que le permiten explorar nuevas verdades. Para nuestros seres queridos fallecidos, los sueños son el canal perfecto mediante el cual, ellos pueden comunicarse con nosotros, otorgándonos algún mensaje que nos pueda servir de ayuda.

Siempre le recomiendo a mis pacientes, que si desean conectarse con sus guías espirituales, o tienen algún problema donde no saben cual decisión tomar, soliciten que por medio de sueños, dicha información les sea otorgada.

A muchas personas les ocurre, que sienten que no sueñan nada, y muchos otros, les ocurre que al despertarse, no recuerdan lo soñado. El sentir que no se soñó, ocurre debido a que a veces cuando dormimos, experimentamos situaciones o visitamos lugares, a los que no estamos preparados para visitar, debido a que nuestra consciencia humana no tiene la capacidad para asimilar y aceptar lo que vemos de aquel lado, por lo que nuestro espíritu decide bloquear dichos recuerdos, y almacenarlos en nuestro subconsciente, para posteriormente sea liberado dicho conocimiento, en el momento necesario.

Nuestros sueños son una puerta al subconsciente, donde están alojadas todas nuestras memorias de alma, taras familiares y habilidades extrasensoriales. Cuando por medio de la meditación logramos aprender a conectarnos con este centro de poder, logramos tener una mejor conexión con nuestro ser y a su vez con el universo; alcanzando de este modo, una mejor comprensión del camino que recorre nuestro espíritu y de todo lo que hasta ahora hemos experimentado.

Es por esta razón que debemos estar muy atentos a lo que soñamos, anotar nuestros sueños en un cuaderno, para luego a lo largo del día ir descifrando aquellos mensajes que nuestro espíritu guarda para nosotros.