Atrévete a ver más allá de lo que tus ojos pueden ver

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La Pérdida


 

Si bien es cierto, la pérdida es uno de los acontecimientos más impactantes y dolorosos, que cualquier ser humano puede experimentar. Sin importar el credo, la raza, el estatus social o incluso nuestra preparación intelectual, como médium puedo asegurarles, que ninguno de nosotros está preparo para afrontar la pérdida. Por supuesto, a lo largo de nuestras vida, tendemos a vivir distintos tipos de pérdidas, un trabajo, una pareja, un familiar, o algún bien material, cada uno con un nivel de intensidad más altos o más bajos que otros, pero todas las perdidas crean dentro de nosotros, estados de ansiedad y de temor, ya que no estamos claros del porque de dicha situación, y sobre todo, cuál será el desenlace que nos espere al final. Tal vez lo único que nos puede diferenciar, a unos de otros frente a la pérdida, es la capacidad individual de afrontar dicha experiencia, a algunos les lleva poco tiempo sanar el proceso y pasar la página, mientras que a otros, les lleva más años superar dicha pérdida; esto es debido a que en algunos individuos, la inteligencia emocional y la madurez emocional, es mucho más marcada que en otros.

Ahora bien, la pregunta es ¿qué es realmente la pérdida?, pues simplemente, la pérdida es la sensación de que algo que “nos pertenecía” sencillamente, deja de pertenecernos, creándose dentro de nosotros, un vacío un tanto difícil de llenar. Por supuesto, esto es algo que a lo largo de mi camino como médium, he aprendido que es completamente falso, ya que a un nivel espiritual, nada nos pertenece, todo llega cuando le corresponde y se marcha de nuestras vidas, cuando se cumple el ciclo con nosotros. Sentimos que perdemos, porque nuestro EGO nos crea la historia de que es nuestro deber de controlarlo todo, y al intentar controlar, o dominar, terminamos apegándonos, por el simple hecho de que colocamos toda nuestra atención en un solo objetivo, olvidando todo lo demás. Pero, ¿por qué nos apegamos?, debido a que durante mucho tiempo, nos ha costado tanto el lograr las cosas y hemos invertido tanto para conseguir alcanzarlas, que cuando finalmente lo conseguimos, nos termina invadiendo el miedo a perder a aquello por lo cual nos esforzamos.

Es por ello que he aprendido que la intensidad de la pérdida, dependerá en gran parte, del grado de apego que exista con aquello que sentimos que perdemos, mientras más apegados estemos a aquello que se va, que se termina o que se desaparece de nuestra vida física, con esa intensidad viviremos la pérdida.

Realmente la pérdida es una ilusión del EGO, debido a que solamente afecta a nuestro EGO, ya que nuestro espíritu no conoce de apegos, entiende que todo aquello que le rodea está ahí, no para quedarse, sino simplemente para mostrarnos una parte de nosotros, que desea ser sanada, y menos conoce de perder, ya que comprende que no posee nada, sino simplemente se posee así mismo, y todo es parte del él y él es parte del todo.

La pregunta es ¿cómo podemos afrontar la perdida?, pues para ello primero que nada, debemos practicar la ACEPTACIÓN. Cuando aprendemos a aceptar, soltamos el deseo de controlar las situaciones que ocurren en nuestras vidas, renunciamos a querer tener la razón, por tener paz. Luego de aceptar, el siguiente paso es aprender a AGRADECER, cuando somos agradecidos por todas aquellas experiencias que suman o que restan, generamos una energía imán, que atrae a nosotros nuevas situaciones, que podamos agradecer.

Seguidamente, siempre aconsejo que debemos aprender a BENDECIR, cuando utilizamos el poder de la bendición, en todas aquellas situaciones que suceden, -sea que las entendamos o no- producimos que aquello que ocurre, se llene de luz y de este modo, se sane en cualquier dirección del tiempo.

Finalmente, después de realizar los pasos previamente nombrados, es momento de practicar el SOLTAR, esto nos permite tomar consciencia de que aquello que se va de nuestras vidas, simplemente cumplió su ciclo y es tiempo de dejar que se vaya, para que así una nueva experiencia llegue a nosotros de manera perfecta. Soltar nos recuerda que venimos a este plano físico sin nada y por más que hagamos, nos iremos sin nada, solo con aquellos conocimientos que nuestra alma ha decidido conservar, para su evolución.


 

A lo largo de mi camino como un médium-psíquico que soy, son muchas las ocasiones, tanto en lecturas privadas como en lecturas públicas, que diferentes personas me preguntan ¿Si sus familiares fallecidos pueden escucharlos? y ¿cómo podemos hacer para comunicarnos con ellos?

Es por ésta razón que he decido responder a través de éste artículo.

Si algo he aprendido a través de mis comunicaciones con el más allá, es que los espíritus de nuestros seres queridos fallecidos, siempre están a nuestro alrededor.
Cuando morimos, todos cruzamos a la luz, y desde ahí tenemos la oportunidad de observar todo lo que hacen nuestros seres queridos en la tierra (respetando siempre los momentos de intimidad).

Como espíritus, al morir ya no estamos limitados a nuestro cuerpo físico, por lo que podemos movernos con total libertad a donde queramos, solo usando nuestro pensamiento.
Por ésta razón, no importa donde se encuentre un familiar físico, con tan solo pensar en éste, aparecemos a su lado inmediatamente.

Así mismo, del lado terrenal, nuestros pensamientos son energía, y éstos como ondas, se desplazan y se interconectan con otras ondas de pensamientos, generando que se cree una red psíquica, por la cual se movilizan millones de pensamientos cada segundo.
Nuestros seres queridos fallecidos, al no estar atados a las limitaciones físicas, pueden captar y escuchar cada uno de esos pensamientos, y con solo enfocarse en su ser querido físico, puede escuchar cada uno de los pensamientos que éste emana.

Si los pensamientos vibran en una frecuencia de amor y paz, la conexión mental será mas fuerte y fluida; permitiendo que éstos puedan acercarsenos e influenciarnos para que tomemos decisiones que nos conduzcan al éxito o a la protección.
Ahora bien, si nuestros pensamientos son de baja frecuencia fluctuando entre la depresión, la tristeza y la rabia, la conexión mental será mas débil e incluso hasta nula, evitando que nuestros seres queridos fallecidos se comuniquen con nosotros.

Es por ello que siempre le aconsejo a mis pacientes tanto en lecturas privadas como en eventos públicos, que debemos tener cuidado con los pensamientos que generamos, y más si estos están dirigidos o enfocados en un ser querido fallecido, ya que estos pueden escuchar todo lo que pensamos.

Así mismo, siempre les recomiendo que NO pidamos a nuestros seres queridos fallecidos, que hagan manifestaciones físicas, ya que para los espíritus es muy complicado, en cambio si deseamos comunicarnos con un ser querido, debemos primeramente aprender a meditar, ya que éste ejercicio nos incrementa nuestros niveles de percepción, y nos regula los niveles de ansiedad y elimina las expectativas.
Una vez aprendido a meditar, podemos hacer solicitud a nuestro seres queridos fallecidos, que si tienen algún mensaje trascendental para nosotros o algún miembro de la familia, pueden entregarlo a través de los sueños.
Tal vez al principio no sea fácil de entender el sueño, pero a la medida que vayamos avanzando en la meditación, nuestros sentidos psíquicos se ampliarán y podremos captar con más precisión el mundo de los espíritus y sus llamadas desde el cielo.

Creencias y consciencias en el más allá


Creencias y consciencias en el más allá

 

 

Creencias y consciencias en el más allá.

Si bien es cierto, tengo ya un largo tiempo desde que me hice consciente de mi don, y dedicándome a desarrollar mi mediumnidad. Sin embargo, a pesar del tiempo que llevo haciendo lo que hago, aún todos los días aprendo nuevas informaciones del mundo de los espíritus. El constante aprender me ha dado la oportunidad de transmitirle a todas las personas que vienen a mis eventos, la información que los espíritus me transmiten. Dentro de los conocimientos que he adquirido a lo largo de mi camino como un médium-psíquico que soy, uno que me ha llamado la atención, es lo que ocurre con nuestra consciencia física cuando cruzamos al más allá.

Muchas personas me han preguntado ¿qué es lo que vemos cuando cruzamos al más allá?, a lo que siempre les respondo: -realmente no lo sé, nunca he estado en el más allá, pero lo que si se, es que los espíritus me describen dicho espacio, como un lugar de mucha luz y mucha paz; y lo que vemos del otro lado, dependerá en gran parte de aquellas cosas en las que creamos.-

Definitivamente, esto último es lo que deja pensando a las personas siempre, ¿lo que vemos en el más allá depende de nuestras creencias?, pues así es, cuando dejamos atrás este plano físico, lo que vemos del otro lado es proporcional a nuestras creencias e iremos al espacio, que esté acorde a ellas. En otras palabras, si somos creyentes de algo en específico –por ejemplo los religiosos- veremos lo que nuestras creencias nos permitan ver. Existe un cielo –por llamarlo de un modo más coloquial- para cada tipo de creencias, de este modo se mantiene la armonía y el equilibro en el más allá; los católicos ven a cristo, los budistas a buda, los musulmanes ven a Allah, y los amantes de Michael Jackson ven a Michael Jackson, etc, etc, etc.

Así mismo, al dejar el plano físico también nos acompañan nuestra consciencia, y como pensamos o actuamos acá en la tierra, del otro lado también lo haremos. Es decir, si en vida fuimos médicos, nuestro nivel de consciencia nos mostrará un cielo acorde a nuestra mente científica. Imaginemos a Einstein en un cielo rodeado de otras almas que piensan igual que él; incluso aquellos que no obraron de manera positiva también tienen un espacio donde están con almas que tienen sus mismas creencias y consciencias, es decir, un alma como la de Hitler está en un espacio donde convive con otras almas que también están en su misma frecuencia vibratoria, ya que sería muy complicado para el alma de dicho personaje, mantenerse en una vibración más elevada como la del amor y la paz, debido a que su consciencia no se lo permitiría.

Recuerdo que en julio del 2015 leí a Yesenia, una joven de unos 35 años de edad, la cual había perdido a su madre dos años antes. Recuerdo que la lectura fue en su casa, la cual vivía en Prados del Este, en Caracas.

Al llegar a casa de Yesenia, sentía una necesidad inmensa de sentarme a orar, no sabía porque pero era lo que sentía para aquel momento. Era una casa de dos plantas, con un jardín delantero muy bonito, recuerdo que tenía un juego de mesa de metal el cual estaba en medio del jardín delantero. La joven me recibió amablemente con mucha alegría, y me hizo pasar; su casa por dentro era muy moderna, dando el aspecto de que había sido decorada por un diseñador de modas, todo estaba completamente a tono con todo.

-Bienvenido a mi humilde hogar. Dijo Yesenia.- No sabes cuánto había deseado que vinieras a mi casa.

-Muchas gracias! Respondí. El placer es mío, tienes una casa muy bonita. ¿La decoraste tú?

-No! (dijo entre risas), le he pedido a una amiga que es modista, que me ayudará a decorarla.

-Ya veo, pues dile de mi parte, que la felicito. Realmente le quedo excelente.

Seguidamente, Yesenia me hizo pasar al comedor donde tendríamos la lectura. Aunque ustedes no lo crean, seguía sintiendo ganas de rezar, no sabía porque, pero sentía que debía hacerlo. Breve y rápidamente le explique cómo sería la comunicación y las únicas dos normas que les tengo a los espíritus, número uno: solo acepto mensajes de sanación, si no tienen nada bueno que decirme prefiero que no me lo digan, y numero dos: solo pueden presentar quienes tenga que sanar con nosotros o nosotros con ellos, no quien nosotros queramos. La joven asintió, e inmediatamente empecé a leerla.

Inmediatamente sentí una energía maternal, un fuerte aroma a rosas y luego sentí un fuerte dolor en mi cabeza. Le pregunté: -¿reconoces lo que te estoy diciendo?, a lo que ella me respondió asintiendo con la cabeza y rostro de sorpresa, y muy levemente me dijo:

-mi madre murió de un ACV hace tres años y sus flores favoritas eran las rosas.

-Pues quiero que sepas que tu madre está con nosotros y quieres que sepas que está bien. Le dije.

Seguidamente, volví a sentir un fuerte deseo de sentarme a rezar, por lo que tuve que cerrar los ojos, al hacerlo vi en mi mente un pequeño banquilla de oración, pero lo más extraño era que no estaba colocado exactamente en una iglesia, sino en un lugar que parecía una sala de estar. Abrí mis ojos y le dije a Yesenia lo que acaba de ver, de un segundo a otro, el rostro de la joven cambió por completo y pronuncio:

-no me jodas!

Créanme que en mis años de médium, nunca había escuchado a alguien que exclamara algo así.

-No me jodas! Seguía repitiendo Yesenia. -No puedo creerlo, necesito mostrarte algo! y al acto seguido, se levantó de la mesa y me hizo seguirla al salón de estar. Al entrar a aquel cuarto quede completamente petrificado, en una de las paredes había un cuadro de Jesús de la misericordia y a los pies del cuadro había un banquillo de oración.

-Mi madre siempre fue una mujer muy católica, y en sus últimos días ya no podía ir a la iglesia, por lo que siempre se arrodillaba frente al cuadro a orar.

-Pues realmente, no me jodan! Respondí. Esta es la cosa más impresionante que he visto en mi vida. (solté una carcajada)

-Tu madre desde que llegue, me ha hecho sentir que debo rezar. Le dije.

-Definitivamente es algo que ella te hubiese pedido en vida, como te dije, ella era muy católica. Es sorprendente que aún siga siendo tan religiosa como en vida. Replico Yesenia.

A través de esta anécdota, trato de mostrarles que nuestras creencias y estados de consciencia nos acompañan aún después de la muerte. Como siempre les comento, todo lo que les transmito a través de lo que escribo, es basado en aquellas cosas que los espíritus me entregan, recomendándoles siempre que no lo tomen como una verdad absoluta, sino como información educativa, que les aporta a su crecimiento espiritual.

En este mismo sentido, los invito a que hagan una introspección y revisen todo aquello en lo que creen, para que puedan identificar cuales aspectos, actitudes y creencias desean que los acompañe, en la otra vida.

Los sueños


Los sueños

 

Los Sueños

Durante muchos de mis eventos, siempre surge una particular pregunta y es ¿en un nivel espiritual, qué son los sueños?, a lo que respondo: -los sueños son la puerta del alma, por el cual, nuestro espíritu puede acceder a informaciones celestiales o archivos akashicos, que le permiten adquirir conocimientos, que le ayudan a seguir evolucionando.

Cuando dormimos, nuestro físico se relaja a tal punto, que produce que nuestro cerebro, se sintonice en una frecuencia llamada ALFA; en dicha frecuencia, el espíritu puede comunicarse con el plano espiritual, y de esta manera obtener herramientas que le permitan avanzar en el plano físico. La mayoría de las herramientas, son informaciones sobre acontecimientos o pruebas que tendrá que experimentar el espíritu más adelante, así como también puede visitar otros planos y dimensiones, donde puede ayudar de manera energética. Suele ocurrir que nos vamos a dormir, y al día siguiente nos levantamos y nos sentimos más cansados e incluso adoloridos, como si hubiésemos trotado toda la noche. Esto es debido a que durante el sueño, el espíritu se traslada a otros espacios espirituales, donde posiblemente ha tenido que utilizar sus facultades espirituales, para guiar a otros espíritus.

Muchas veces el espíritu a través de los sueños, se mueve entre las líneas del tiempo y logra conocer lugares y personas que más adelante, en el plano físico volverá a ver. Esta es la razón por la que se producen los llamados Deja Vú “o” llamados también, choques de tiempo. Por otra parte, cuando éste debe prever o modificar algún acontecimiento que fuera a ocurrir, nuestro espíritu nos presenta dicha información por medio de los llamados sueños premonitorios. Dichos sueños son aquellos en los que vemos personas, lugares o acontecimientos, que luego en físico experimentamos. Por ejemplo, a veces soñamos con alguien que teníamos tiempo sin ver o saber de su existencia, y luego al día siguiente o a los pocos días, sabemos algo de esa persona o incluso, nos encontramos con esa persona.

También a través de los sueños, nuestro espíritu puede mostrarnos aquellos miedos que permanecen ocultos, con el fin de que de manera consciente los transformemos. Ocurre que algunas personas sueñan, que son acecinadas o perseguidas, esto no es una premonición, es simplemente la forma del espíritu de decirnos que, tenemos miedo a morir, y por lo tanto, debemos trabajar en función de modificarlo, hasta finalmente sanarlo.

Los sueños son la mejor herramienta que posee el espíritu, para poder comunicarse con niveles energéticos superiores, que le permiten explorar nuevas verdades. Para nuestros seres queridos fallecidos, los sueños son el canal perfecto mediante el cual, ellos pueden comunicarse con nosotros, otorgándonos algún mensaje que nos pueda servir de ayuda.

Siempre le recomiendo a mis pacientes, que si desean conectarse con sus guías espirituales, o tienen algún problema donde no saben cual decisión tomar, soliciten que por medio de sueños, dicha información les sea otorgada.

A muchas personas les ocurre, que sienten que no sueñan nada, y muchos otros, les ocurre que al despertarse, no recuerdan lo soñado. El sentir que no se soñó, ocurre debido a que a veces cuando dormimos, experimentamos situaciones o visitamos lugares, a los que no estamos preparados para visitar, debido a que nuestra consciencia humana no tiene la capacidad para asimilar y aceptar lo que vemos de aquel lado, por lo que nuestro espíritu decide bloquear dichos recuerdos, y almacenarlos en nuestro subconsciente, para posteriormente sea liberado dicho conocimiento, en el momento necesario.

Nuestros sueños son una puerta al subconsciente, donde están alojadas todas nuestras memorias de alma, taras familiares y habilidades extrasensoriales. Cuando por medio de la meditación logramos aprender a conectarnos con este centro de poder, logramos tener una mejor conexión con nuestro ser y a su vez con el universo; alcanzando de este modo, una mejor comprensión del camino que recorre nuestro espíritu y de todo lo que hasta ahora hemos experimentado.

Es por esta razón que debemos estar muy atentos a lo que soñamos, anotar nuestros sueños en un cuaderno, para luego a lo largo del día ir descifrando aquellos mensajes que nuestro espíritu guarda para nosotros.