Atrévete a ver más allá de lo que tus ojos pueden ver

Cuando un niño muere

                                                               

 

 CUANDO UN NIÑO MUERE

 

Mucho he escrito, mucho he conocido y poco les he contado sobre un tema que ronda mucho en mis lecturas. En mi camino como médium-psíquico que soy, me he topado con una serie de espíritus que me han hecho conocer otra parte del cielo que no conocía. Este nuevo tema que hoy les presento, es uno que cada día que pasa se va volviendo más controversial para mí, y que hoy quiero compartir con todas y todos ustedes.

 

Hola a todos, mi nombre es Bhagavan Vásquez, y en esta nueva oportunidad, les hablaré sobre algo polémico, les relataré “CUANDO UN NIÑO MUERE”.

 

A lo largo de mi camino espiritual como médium-psíquico, se ha vuelto algo natural para mí, toparme con espíritus que siempre quieren comunicarse con sus seres queridos vivos, y sin importar donde me encuentre o con quién esté; siempre habrá algún espíritu al cual me veré obligado a comunicar.

Lo más increíble para mí ha sido siempre que, no importa la edad, raza, nacionalidad, distancia o incluso el tiempo de muerto que tenga el espíritu, siempre me podré comunicar con ellos. Esto definitivamente me ha hecho conocer infinita cantidad de espíritus alrededor del mundo.

Ahora bien, dentro de toda esta variedad de espíritus, me he topado muchas veces en varias lecturas grupales e individuales, con espíritus de niños, sí, así como lo has leído, espíritus infantiles, que en muchas lecturas están rondando por el lugar. De estas experiencias, tengo muchas anécdotas, pero claro, trataré de contar las más impactantes para mí.

 

Recuerdo que la primera vez que vi el espíritu de un niño, estaba yo recién llegado a la ciudad de Mérida-Venezuela; habíamos llegado mi familia y yo al pueblito de Tabay. Estábamos por almorzar en el antiguo restaurante “La mamma due” el cual, contaba con un hermoso jardín interno lleno de muchas flores, las mesas del lugar estaban distribuidas tanto en la parte interna, como en la parte externa (en el jardín). Lo cierto es que, por razones que ahora no recuerdo, decidimos sentarnos en las mesas que estaban en el patio.

Todos decidimos ordenar nuestros respectivos platos de comida, mientras esperábamos, hablábamos sobre el viaje, lo que habíamos visto en el camino y lo que haríamos al día siguiente. En medio de la conversación me empecé a sentir incómodo y angustiado, no sabía exactamente porque, solo tenía muchas ganas de llorar sin ningún motivo; mi familia me observo y me preguntaron si todo estaba bien, a lo que les respondí que sí, pero que debía moverme un poco, por lo que me levante de la silla y recorrí el jardín.

Recuerdo que estaba observando unas rosas (flores que realmente amo) y escuche a un niño riendo, me pareció extraño debido a que el único grupo grande que estaba en aquel restaurante era el de mi familia, y no había niños. Cuando logre enfocar donde se encontraba aquel niño, me di cuenta que estaba cerca del rosal en el cual me encontraba yo; recuerdo claramente que era un niño moreno, de unos cinco años de edad y llevaba un peluche en su brazo, el niño me miro e inmediatamente me sonrió, al acto siguiente se me acerco y me preguntó: ¿tú puedes verme?, definitivamente quede impactado, no sabía que responder y menos como actuar con un niño fantasma, al siguiente momento, el niño volvió a hablarme y esta vez simplemente me dijo: “me llamo Juan Pablo, y mi mamá está sentada allá hablando con su amiga, y necesito que le digas que estoy bien y que no quiero que me llore más”, mentalmente le dije que intentaría hablar con ella, pero que sería difícil para mí, puesto que esto de hablar con espíritus y comunicarlos con los vivos era algo realmente nuevo, a lo que él respondió: “tranquilo, mi mami entiende todo esto, y ha estado pidiendo una señal, algo que le diga que yo estoy bien y tú definitivamente puedes ser esa señal.”

Al volver a la mesa, mi tío me pregunto si todo estaba bien, a lo que le conté lo que había visto y lo que se supone que debía hacer, mi familia hizo silencio y mi tía Margarita me dijo, que debía ayudar a ese niño a tener paz, en ese mismo momento mi tío se paró de la mesa y se acerco a donde estaba la madre de la criatura y la convenció a ella y a su amiga a que se acercaran a nuestra mesa,-es importante aclara de que sentí mucho miedo, como ya lo le había dicho al niño, en ese momento no estaba acostumbrado a dar mensajes del más allá- la madre se presento, su nombre era Mayra y quería saber exactamente cuál era la urgencia de que ella y su amiga se acercaran a nuestra mesa, a lo que le respondí: mi nombre es Bhagavan y pues tengo un don muy especial, puedo ver y hablar con espíritus, a lo que la señora se me quedo mirando con rostro de incredulidad y luego paso su mirada por todos los que estaban acompañándome en la mesa, luego volvió a mirarme y me dijo: ok, tienes toda mi atención. La invite a sentarse, pero ella se rehusó y no me quedo de otra que empezar a transmitir el mensaje que tenía para ella, inmediatamente Juan Pablo apareció y se colocó a mi lado, mirando a la señora le pregunté: ¿usted perdió un hijo, cierto? ¿Y éste tenía 5 años cuando este falleció, cierto? los ojos de la Mayra casi se salen de la cara e instantáneamente de un solo sopetón se sentó, ésta empezó a llorar, a lo que Juan Pablo me dijo: dile a mami que no llore, que yo la quiero mucho y que no me gusta verla llorar, dile que estoy feliz y que estoy con abuelito, dile que de este lado todo es más hermoso y colorido, dile que juego con otros niños y que logro escuchar cada palabra que le dice a la foto que tiene a lado de su cama, dile que puedo escuchar como abuelita ora por mi y por los otros, y dile que nunca me he ido. Transmití lo que el pequeño me decía, mientras su madre entre llanto y sorpresa escuchaba, luego el niño volvió a hablar: dile que necesito que me suelte, que ya no quiero que me llore más, dile que mi corazón está bien, que ya no duele y que debe continuar y volver a sonreír. Debo confesar que no sabía si continuar, por lo que le pedí al niño que diera unos segundos para que su madre pudiera asimilar todo lo que le había escuchado, luego su madre al reponerse, me dijo: me gustaría saber si puedo hacer algo por él, si quiere que le diga algo a su padre o si necesita algo más de mi, a lo que el niño respondió: –Dile a papá que no fue su culpa y que hizo lo humanamente posible para mantenerme con vida y dile a ella que ya ha hecho mucho por mí, gracias por haberme dado la oportunidad de haber tocado este plano físico, porque fue una gran experiencia-.  La madre simplemente dijo: “gracias a ti”.

Finalmente el niño me dijo: gracias por hablar con mi mami, y dile que mi osito se lo de a la primita, dile a mami que la quiero mucho y que siempre que me necesite ahí estaré cuidándola y guiándola. Luego el niño le lanzo un beso y simplemente cruzo, le di este último mensaje a Mayra y ella empezó a llorar de alegría, y dijo: “justamente tenía en mente preguntarle, qué hacer con Poh (el oso), solo que no entiendo lo de la primita, ya que ninguno de mis hermanos menores tiene hijos; a lo que le respondí: -esperemos y veremos-.

Ese día terminó bien, al final la comida estuvo muy buena y me sentí realmente feliz de haber podido ayudar a aquel niño a comunicarse con su mamá. Lo ultimo que supe de Mayra fue que, iba a ser tía y que estaba feliz por ello, porque sabía que JuanPa estaría vigilándolo todo desde el cielo.

 

Esto definitivamente me permitió desde ese día comprender que los espíritus de los niños también tienen muchas cosas que decir, y que lo que más desean es que sus padres sepan que ellos están en la luz y están en paz.

en-el-cielo

                                                     

 

  LA NIÑA DE LA UNIVERSIDAD

 

Es importante para mí acotar que, a pesar de ser un médium-psíquico, también tengo una vida normal como cualquier otra persona, por lo que estudié  hotelería y servicios de la hospitalidad en el Hotel Escuela de Los Andes Venezolanos (CUHELAV). Tener un don como el que poseo siempre ha sido una gran responsabilidad, y en la universidad puedo decirle que muy pocas personas sabían que yo era un médium, todos sabían que me gustaban los temas espirituales y que de cuando en vez me descubrían hablando solo, pero en definitiva muy pocos sabían a lo que me dedicaba.

Recuerdo que estaba en segundo semestre, cuando nos pidieron apoyo con un tema un poco delicado, al parecer la hija de una profesora estaba un poquito enfermita y necesitaban donantes de sangre; -debo confesar que nunca me han gustado las agujas-, muchos empezaron a anotarse para ir a donar y de repente la voz de mi guía espiritual me hablo y me dijo: “es importante que vayas, aunque tengas miedo ve”, normalmente siempre discuto un poco con mi guía, éste me hace hacer cosas que muchas veces no me gustan por miedo o por terquedad mía, pero en esta ocasión sonaba muy importante, así que decidí anotarme para ir al donar.

Al día siguiente, nos llevaron al hospital a donar sangre, por lo que me lleve mis audífonos –como médium me he visto obligado, a usar audífonos cada vez que visito lugares donde sé que habrán muchos espíritus­- al llegar a nuestro destino, entramos y nos hicieron esperar en una sala cuyas paredes eran de un color azul cielo muy desgastado –nunca he entendido porque si un hospital es un lugar de sanación, mantienen colores tan feos y frios-, ahí nos fueron pasando de uno en uno para extraernos nuestra sangre, recuerdo que fueron los minutos más lentos de mi vida, no sabía que me estresaba más, si el hecho de que me fueran a sacar la sangre y sentir como la aguja penetra mi piel o el simple hecho de sentir a los espíritus que rondaban la sala, lo cierto es que, una vez que todos pasamos y donamos, nos hicieron esperar unos segundos para despedirnos de la profesora y de su hija, esta a los pocos minutos pasó y nos agradeció. Realmente, me sentí muy feliz de lo que estaba haciendo a pesar de que como ya les conté, no me gustan las agujas, pero les juro que en ese momento, me sentía orgulloso de mí mismo.

Por una u otra razón, logramos ver cuando estaban pasando a la niña a otro piso, y nunca olvidaré lo que vi, mientras la trasladaban de un piso a otro, junto a su camilla la acompañaba lo que yo denomino un “buscador”,  esto son seres con forma humana y vestidos completamente de negros, pero en el caso de los niños el color de sus ropas cambian a beige; los “buscadores” no son ni buenos ni malos, solo cumplen su labor de ayudar a los espíritus a cruzar a la luz.

La camilla paso junto a nosotros, y junto a ésta, un buscador. Al ver esto, me sentí realmente muy triste, por experiencia he sabido que cuando alguien va a fallecer estos seres aparecen. Lo único que pude hacer, fue guardar silencio y orar mientras íbamos de regreso a la universidad. Eso fue un día viernes, recuerdo que pasó una semana antes de volvernos a enterar sobre este caso, y cuando nos informaron, fue a través de un correo que decía que la niña había fallecido. Insisto, uno de las cosas más fuertes de ser médium es que cuando recibimos una información de este calibre, debemos guardar silencio.

Los días pasaron y nos hicieron prestar apoyo como protocolo, para el funeral de la criatura, estando en la iglesia, mientras le cantaban y otros lloraban, logre ver el espíritu de la niña la cual se mantenía al lado de su madre, quién supongo estaría deseando que todo aquello fuese una simple pesadilla, de la que pronto despertaría. El espíritu de la niña nos acompaño hasta que todo el ritual fúnebre culmino, todos empezaron a dispersarse y los estudiantes regresamos a la casa de estudio nuevamente. Yo continué avanzando en mis estudios, me fui de pasantías y mi mundo de estudiante continuaba, pero de vez en cuando me topaba con el espíritu de la niña, la cual rondaba por la universidad jugando y cantando; la gran mayoría del tiempo la pequeña niña estaba donde la madre estuviera, y al parecer nunca se daba cuenta que yo la podía ver, hasta que un día por una extraña razón mientras yo desayunaba en el restaurante, la pequeña se me acercó y me preguntó: ¿tú me puedes ver?, debo confesarles que quise fingir que no la veía, no porque no quisiera transmitir el mensaje, si no que no sabía si su mamá estuviera preparada para recibir el mensaje, y no solo eso, si no el hecho de que no sabía si creyera en lo que hacía; así que decidí no responderle a aquella niña. Era un poco frustrante, debido a que por la causa de nuestro pequeño encuentro, la niña empezó a seguirme para que hablara con su mamá.

Recuerdo que mientras pasaban los días y sin importar lo que hiciera, cada vez que me topaba con ésta criatura, el mantenerla a distancia, no era tarea fácil.

Lo cierto es que, cuando me encontraba en quinto semestre, recuerdo que me tocó ir en la mañana, a entregar unos documentos en el área de pasantías en la universidad; lo que ocurrió a continuación me sorprendió. Para que todos sepan, el Hotel Escuela de Los Andes Venezolanos cuenta con una rampa, en caso de que no quieras utilizar las escaleras para llegar a los pisos superiores, la cuestión es que mientras subía por la rampa, en uno de los pisos, la niña se me apareció. Recuerdo que tenía un vestido muy bonito puesto, y sonreía como siempre, mentalmente escuche que me dijo: “Mi mami viene subiendo por las escaleras, necesito que te comuniques con ella y le hagas saber que no la quiero ver más triste, quiero que vuelva a ser la misma mamita que era, la que me cantaba y jugaba conmigo.”  Realmente, fue difícil para mí aceptar transmitir el mensaje, pero al final accedí, le dije: “Ok, acepto, pero deberás ayudarme, para que ella sepa que eres tu”, a lo que ella con una sonrisa aceptó.

 

A los pocos segundos, apareció por las escaleras la madre, la cual me miro y me sonrió amablemente acompañado de un buenos días, inmediatamente me acerque y le dije que necesitaba hablar con ella, ésta educadamente acepto y me prestó toda su atención, yo le dije: buenos días profesora Marval, mi nombre es Bhagavan Vásquez y estoy en quinto semestre, y no solo eso, si no que poseo un don muy especial, yo puedo ver y hablar con espíritus, la profesora solo miraba atónita, y agrego: lo sé hijo, he leído muchas cosas de las que escribes, y últimamente he querido hablar contigo, pero realmente no se ha dado la oportunidad. –En serio, no saben lo relajado que me sentí al escuchar lo que ésta mujer me acababa de decir-, en ese momento apareció la niña, y me dijo: dile a mami que estoy aquí, instantáneamente miré a la profesora Marval y le dije: profe, su hija Nathaly está aquí con nosotros; la madre me miró con ojos de sorpresa y asentó con la cabeza, en ese momento la niña empezó a hablarme, dile a mi  mami, que estoy bien y estoy en la luz, ya me curé, dile que siempre la escucho en la noche cuando llora y en el día cuando algo la hace recordarme y dice: “mi chiquita,” quiero que sepa que estoy agradecida por todo lo que hizo por mí, fue una super mami y quiero que recuerde las cosas bonitas y no tristes, y dile por favor que, gracias por las flores y sobre todo por los globos. En ese momento, la profesora hizo un sonido de sorpresa y me dijo: oh por Dios, no puede ser, seguidamente saco su teléfono y empezó a buscar una imagen, mientras decía: este fin de semana fui al cementerio como siempre lo hago, le lleve flores,  pero esta vez fui sola y le lleve esto… -créanme, hasta yo mismo me quede atónito-  la profesora me mostró en su celular, las fotos de los globos que le había llevado. Me dijo, solté uno por cada año que tenía y estaba sola, es imposible que tu hayas sabido eso.

Luego de ese momento, Nathy ya estaba lista para cruzar, solo agrego: dile a mi mami que la amo mucho y que siempre estaré con ella; mentalmente le respondí que lo haría, y que por favor ya no me persiguiera por toda la universidad. La niña soltó una leve risa, le dio un beso a su madre y desapareció.

 

Con todas éstas experiencias con niños fantasmas, he ido aprendiendo que cuando muere un niño es un suceso muy fuerte y trágico para todos los involucrados, debidos a que los padres tienen expectativas de que sus hijos crezcan y lleguen tan lejos como cualquier otro niño en el mundo; y es muy difícil para los hijos, ver a sus padres sintiéndose derrotados, deprimidos e infelices por su muerte, y más difícil es no saber qué hacer para poder ayudarlos. Sin embargo, como hemos podido leer en éstas experiencias antes contadas, los espíritus de estas criaturas van a un lugar hermoso y lleno de luz, se encuentran con muchos familiares que están en el más allá y sobre todo, los espíritus de los niños no quieren que los lamenten, más bien quieren que los recuerden como eran y como siguen siendo, alegres, tremendos y vivos.

Comentarios en: "Cuando un niño muere" (6)

  1. Ramón Rodriguez. dijo:

    Impresionante

    • Recibe un cordial saludo querido Ramón, me alegra que te haya gustado, espero me ayude a compartirlo con todas tus amistades y familiares para que podamos crear una cadena de sanación a través del escrito. Bendiciones

  2. Elizabeth Maldonado dijo:

    Que hermosa labor tienes encomendada de transmitir, ayudar y dar paz. Me encantó que contaras tus vivencias. Sigue así ayudando a muchos seres que necesitan saber que nuestros seres queridos van a estar bien y debemos soltarlos. Un abrazo en la distancia

    • Recibe un fuerte abrazo querida Elizabeth, gracias por haberte tomado unos minutos para leer el artículo, espero lo compartas con todos tus amigos y familiares, para que pueda llegar a todas partes del mundo y ayudar a dar luz a otros. Un abrazo

  3. Antonella Caló dijo:

    Hola bhagavan! Buenas noches, mi nombre es Antonella y tengo 18 años, he leído muchísimo sobre ti y mucho más ahora que mi mamá falleció hace 6 meses y quería saber si estarás pronto en caracas o en dónde estarás porque de verdad siento que ella tiene mucho que decirme. Muchas gracias.

    • Hola querida Antonella, gracias por escribir, estaré presentándome en la ciudad de Caracas a finales del mes de septiembre, para mayor información y citas, te invito a comunicarte con mi equipo a través del 0212.7514897 donde te entregarán toda la información de citas y eventos. Bendiciones

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